No necesariamente. Una instalación fotovoltaica puede funcionar perfectamente sin batería.
La batería permite almacenar energía producida durante el día para utilizarla más tarde, por ejemplo por la tarde o durante la noche, aumentando así el autoconsumo. Pero también supone una inversión adicional.
Casi siempre conviene poner batería, pero para saber si merece la pena hay que analizar cuánto produces, cuánto consumes durante el día, cuántos excedentes tienes y cómo se distribuye tu consumo.
