No existe una respuesta única.
Sustituir una caldera por otra nueva suele ser una intervención más sencilla y permite aprovechar prácticamente toda la instalación existente.
La aerotermia supone un cambio más profundo y requiere analizar radiadores o suelo radiante, aislamiento, instalación eléctrica, espacio disponible y necesidades de agua caliente.
En determinadas viviendas la aerotermia puede ser una alternativa muy interesante. En otras, instalar una nueva caldera puede seguir siendo una solución perfectamente válida.
Lo importante es comparar ambas opciones sobre la vivienda concreta y no únicamente por el precio de las máquinas.
